Cuando un niño no oye bien
La pérdida auditiva se clasifica de 3 maneras complementarias: por el tipo, el grado y la configuración:
El tipo refiere a la parte del sistema auditivo que está afectado. El grado y la configuración son las maneras de descubrir el rango y el volumen de sonidos que no se oyen.
El grado es el aspecto más obvio de la deficiencia auditiva: es esencialmente el nivel superior de volumen que hace falta para oír bien. También se trata de la forma más común de hablar de pérdida auditiva, por ejemplo, cuando decimos que alguien tiene una pérdida "leve" o "moderada".
Las personas con pérdidas leves pueden tener sólo dificultad en percibir algunos sonidos: pueden perder el hilo de una conversación en voz baja o a cierta distancia. Las pérdidas moderadas a severas hacen que el habla sea difícil de entender, aun en lugares tranquilos. A una distancia de 1 a 2 metros, especialmente si el que habla está vuelto de espaldas, es posible que no oigan la información verbal.
La configuración describe la gama de frecuencias a las que se sitúa la pérdida, y este factor influencia la capacidad de oír los sonidos del habla. La conversación normal emplea variaciones considerables en intensidad y en tono, perceptibles incluso en cada palabra.
Las vocales son sonidos fuertes de baja frecuencia que se transmiten eficazmente incluso a distancia Y parecen destacarse en un trasfondo ruidoso. Las consonantes, al contrario, son más débiles y tienen una frecuencia más alta; por ello, se pierden en el ruido ambiente y se desvanecen en la distancia. En un nivel de volumen que permite la fácil comprensión de las vocales, algunas consonantes (como la "s", la "c", y la "f") pueden no ser percibidas, y otras (como la "p" y la "t") pueden ser confundidas.
Muchas personas con una deficiencia auditiva perciben el ruido ambiente aunque su intensidad sea baja, pero no oyen todas las frecuencias con la misma facilidad. No obstante, la capacidad de discriminar el habla depende de la capacidad de oír una amplia gama de frecuencias, especialmente las frecuencias más altas, pues en ellas se sitúan las consonantes que son más numerosas que las vocales.






