La discapacidad auditiva resta energía
Para comunicarse con su entorno, una persona que no oye bien debe emplear 10 veces la energía que utiliza normalmente alguien sin problemas auditivos, situación que además de resultar molesta, genera un agotamiento importante que puede incluso llevar al discapacitado auditivo a aislarse socialmente o a abandonar su trabajo.
Según un estudio realizado por el Instituto Nacional Danés de Investigación Social (SFI), y publicado en la página web http://spanish.hear-it.org/, quienes no escuchan con claridad deben concentrarse muy bien en el seguimiento de las conversaciones, ya que para ellos es difícil tanto distinguir algunos sonidos como filtrar el ruido que hay de fondo. Esta necesidad de concentración adicional equivale, según el portal www.sordonautas.com, al esfuerzo mental que haría una persona para mantener una conversación en un idioma extranjero que conoce, pero que no domina del todo.
La merma constante en la energía, agota sustancialmente a los discapacitados auditivos, al punto de incrementar su tendencia a estar de baja en el trabajo o a retirarse por completo, cuando sienten que no pueden adaptarse a la vida laboral.
Ante este desalentador panorama, la pregunta clave es qué puede hacerse.
Además del uso de audífonos, la persona con discapacidad auditiva debe informar a sus compañeros de su situación y proporcionarles algunos consejos que faciliten la comunicación, como no llevarse las manos a la cara durante las conversaciones y tratar de hablar pausadamente.
Por otra parte, el empleador puede realizar sencillos cambios acústicos en el espacio de trabajo, entre ellos la colocación de alfombras y deflectores de sonido en los ductos de aire acondicionado.
Finalmente, la tolerancia de los compañeros resulta fundamental para lograr la completa integración de la persona con discapacidad auditiva a su entorno laboral.
Fuentes:
http://www.sordonautas.com
http://spanish.hear-it.org
http://www.cochlearcommunity.com






